Dolor cervical

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Dolor cervical

El dolor cervical es un motivo común de consulta médica entre personas de todas las edades. Puede tener numerosas causas como, por ejemplo, una distensión muscular en el cuello debida a una mala postura al inclinarse sobre el ordenador o al encorvar la espalda en trabajos de mesa. Otra causa frecuente de dolor cervical es la artrosis. Muchas personas sufren dolor o rigidez en el cuello por causa de lesiones, sobreuso o inflamación. Existen muchos tratamientos disponibles para el dolor cervical, según cuál sea su causa.

En un gran número de casos, el dolor cervical es leve y en unos días se resuelve solo. Sin embargo, en ocasiones este dolor puede ser signo de algo más grave. Conviene acudir al médico si el dolor cervical se acompaña de entumecimiento o pérdida de fuerza en los brazos o las manos, o cuando se perciben punzadas en el hombro o que descienden por el brazo.

Tipos de dolor cervical

Tipos de dolor cervical

El dolor cervical puede describirse de muchas formas, y estar relacionado con diferentes tipos de movimientos. Entre ellos se incluyen dolor al girar la cabeza, combinación de dolor cervical y de espaldadolor muscular en el cuello o dolor en la espalda y el cuello. A veces puede referirse simplemente como dolor cervical. Este dolor puede ser sordo, intenso o lancinante y se debe a diversas causas.

El dolor cervical puede llegar a manifestarse como distensión muscular, artrosis, compresión del nervio, lesiones y otras enfermedades. En cualquiera de estas situaciones debe acudir al médico.

Causas del dolor cervical

El dolor muscular se debe a un daño leve o intenso en los músculos del cuello y de los hombros como respuesta a un exceso de ejercicio o una tensión física o emocional prolongada. Es posible que en los músculos cervicales se desarrollen nudos endurecidos hipersensibles al tacto, a veces llamados puntos gatillo.

Otras causas de dolor de cuello son espasmos musculares o un endurecimiento repentino e intenso de los músculos cervicales. El cuello puede no solo doler, sino además tensarse o contraerse hasta el punto de hacer difícil volver la cabeza. Si al despertarse se siente el cuello rígido y dolorido, lo más probable es que se haya producido un espasmo muscular. Estos espasmos se derivan a veces de una lesión del músculo, pero también pueden aparecer como respuesta a un problema en los nervios o en un disco de la columna vertebral, o por estrés emocional. Con todo, es frecuente que no se descubra una causa clara.

La cefalea de origen cervical se siente casi siempre en la nuca y la parte alta del cuello, y suele deberse a tensión o espasmo muscular. En general se percibe como un dolor sordo o persistente, pero no agudo; además, puede sentirse el cuello rígido o sensible. Al girar la cabeza, el dolor se agudiza.

Tratamiento del dolor cervical

Entre los tratamientos utilizados habitualmente para el dolor cervical se incluyen los AINE tipo Ibuprofeno. Otros remedios consisten en usar una almohada baja y firme, aplicarse compresas calientes o frías en el cuello o incluso realizar ejercicios cervicales. No se llevará collarín (salvo prescripción médica), porque es mejor que el cuello se mueva. Además, se evitarán las actividades que puedan entrañar un riesgo para uno mismo u otras personas derivadas de las dificultades para mover el cuello, como conducir automóviles o montar en bicicleta. Si el dolor cervical es persistente, puede tomarse Espididol®, un analgésico no opioide que alivia de forma rápida el dolor.

Espididol ® es una fórmula basada en Ibuprofeno asociado a Argininay gracias a la presencia de la Arginina, el Ibuprofeno se absorbe 3 veces antes que el Ibuprofeno solo, lo que garantiza una rápida acción contra el dolor cervical agudo.

Acude al médico si:

El dolor o la rigidez no desaparecen al cabo de unas semanas.
Los tratamientos contra el dolor, como AINE tipo Ibuprofeno, no funcionan.
Existen otros síntomas, como sensación de hormigueo y pinchazos o frialdad en el brazo.

Prevención del dolor cervical

En la mayoría de los casos, el dolor cervical se asocia a una mala postura unida al desgaste relacionado con la edad. Como ayuda pueden introducirse algunos cambios sencillos en la rutina diaria. Entre dichos cambios se incluyen los siguientes:

  • Adoptar buenas posturas. Asegúrate de que, al sentarte y mientras permanezcas de pie, tienes los hombros alineados con las caderas.
  • Tomar descansos frecuentes. Si debes viajar largas distancias o si trabajas largas horas ante el ordenador, levántate de vez en cuando, pasea y estira el cuello y los hombros.
  • Ajustar la mesa, la silla y el ordenador de manera que el monitor quede a la altura de los ojos. Siéntate con las rodillas un poco por debajo de las caderas y utiliza reposabrazos.
  • No llevar bolsas pesadas al hombro. El peso puede provocar distensiones cervicales.
  • Dormir en una posición idónea. La cabeza y el cuello deben estar alineados con el cuerpo. Conviene usar una almohada baja y firme.

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